viernes, 13 de julio de 2007

Sección 3










Recursos para Ciencia










Cuentos










El sol, las nubes y las estrellas




Érase una vez, en una tierra muy, muy lejana, había un país, donde estaba siempre lloviendo, lloviendo y lloviendo; con lluvias torrenciales todo el día, todos los días, durante años y años. Y allí, vivía un niño chiquitito, en una casita en la montaña, con su papá y su perrito.
Tenía nueve años, y todos los días de su vida, había llovido y llovido durante todo el día y toda la noche.
¿Te puedes imaginar estando siempre lloviendo y siempre húmedos?
La gente estaba siempre diciéndole que, antes de que él naciera, había habido una cosa extraña que se llamaba Sol. El sol era una cosa grande, redonda y amarilla, que daba calor y luz a todo y a todos. Y siempre tenía una sonrisa en su cara grande, redonda y amarilla. Y, al ver esa sonrisa en el sol, la gente lo miraba y le devolvía la sonrisa.
El niño pequeñito no podía imaginar en su mente la idea de una cosa grande, redonda, amarilla y sonriente. Y no podía creer que la gente pudiera mirarlo y sonreírse, porque en su pueblecito nadie se sonreía, todos parecían muy tristes.
Un día, la gente empezó a comentar que los cielos parecían un poco más claros. Todavía estaba lloviendo y las negras nubes aún estaban colgando del cielo, pero era cierto que parecía más claro.
Al día siguiente, la gente empezó a comentar más, que ese día, estaba lloviendo menos.
Al día siguiente, solo llovió la mitad del día.
Al otro, solo hubo unas pocas lloviznas, y las ventanas goteaban de vez y cuando.
Y al otro, dejó de llover; al siguiente, todas las nubes eran de color blanco. Un día más y aparecieron trozos de cielo azul.
De repente, no había ni una sola nube y una cosa grande, redonda y amarilla estaba flotando en el cielo, dando calor y luz a todos.
Y la gente miraba hacia arriba y sonreía al verlo, porque tenía una enorme y radiante sonrisa.
Y el niño pequeño se sentó en su cama y vio, a través de la ventana, una cosa de la que sólo había oído hablar en historias que podían ser cuentos: Una cosa grande, redonda y amarilla en el cielo con una gran sonrisa en su cara. ¡Eso debe ser el sol! Dijo el niño, devolviéndole la sonrisa. Y corrió por las calles, viendo que todo el mundo estaba sonriendo.









La pata mete la pata


La pata desplumada
Cua, cua, cua
Como es patosa
Cua, cua, cua
Ha metido la pata

Cua, cua, cua
En una poza.
-¡Grua, ¡grua ; ¡grua!
En la poza había un cerdito
vivito y coleando,
con el barro de la poza,
el cerdito jugando.
El cerdito le dijo:
- saca la pata,
pata hermosa
y la pata patera
le dio una rosa.

Por la granja pasean
Comiendo higos
¡el cerdito y la pata
Se han hecho amigos!



Recursos On-line

(trabajo directo con los niños)







URL: http://ares.cnice.mec.es/infantil/index.html





Descripción


Este sitio es de fácil utilidad para el niño, ya que en todo momento se van explicando las actividades mediante la voz de una niña pequeña que explica con claridad las actividades que aquí se presentan.
Algunas de las actividades que aquí se encuentran son de motricidad fina, otras de números y variadas más, siendo todas estas actividades aptas para hacer pensar a los párvulos.Además es importante señalar que este es un sitio muy motivador para la realización de actividades con los niños debido a los colores que se encuentran en éste y a la gran variedad de objetos que aquí aparecen, la mayoría de los cuales ya son conocidos por los niños, los que facilita aún más su trabajo dentro de este sitio.









URL: http://www.educadormarista.com/juegos/figuras-olla.html

Descripción

Este sitio ayudará a la educadora de párvulos a trabajar con los niños y poder enseñarle algunas figuras geométricas, como lo son: cuadrados, círculos, triángulos y rectángulos. Además las figuras están diferenciadas por colores lo cual también ayudará y facilitará el aprendizaje de los niños al ir conociendo y reconociendo poco a poco los colores.
Un punto favorable y muy bueno que contiene este sitio es que tiene colores llamativos para los párvulos, así como también distintos dibujos con diversos movimientos e interacciones. Otro punto importante es que se integra música de fondo en toda la experiencia de aprendizaje, logrando que los niños se motiven y trabajen de buena manera en este sitio.

jueves, 12 de julio de 2007

Recursos Metodológicos
(ayuda para las docentes)



Descripción




Este sitio ayudara a las educadoras de párvulo a poder enseñarles a los niños los números de mejor manera, ya que complementa el trabajo en el sitio con la práctica manual, pudiendo los niños utilizar las manos para indicar los números, beneficiando así su aprendizaje, ampliando la calidad y formas de aprendizaje, ya que gracias a este sitio los niños aprenderán tanto de manera visual como auditiva y sensorial.
Además esta página hace referencia y relación con elementos de la vida cotidiana del niño, como en este caso son las flores; las que hacen referencia a cantidad. De esta manera, al presentarse elementos conocidos y manipulados habitualmente por los niños será mucho más fácil y positivo llevar el trabajo del sitio a la práctica, utilizando materiales concretos que los niños puedan tocar, sentir y oler, siendo esto muy beneficioso el aprendizaje de los párvulos.














Descripción


Este sitio nos da la oportunidad de reforzar en los niños el conocimiento de los números del uno al cuatro, explicándoles el concepto y la cantidad del número con animales de la granja, como lo son una vaca, dos ovejas, tres osos y cuatro carneros.Gracias a este sitio los niños podrán ir asociando el número con la cantidad de objetos que se encuentren a su alrededor, ya que si se les explica de buena manera el concepto de número, los niños lo asociarán sin necesidad de guiarse por los dibujos (vacas, carneros, entre otros) que existen en este sitio. Además, tomando en cuenta el aprendizaje que éste otorga se puede realizar actividades similares con material concreto, como por ejemplo utilizando peluches conocidos por los niños para ir contándolos, entre otros.





Adivinanzas














Tengo forma de patito
arqueado y redondito
(El 2; dos)









Tengo forma de serpiente
Pero no la que mas miente
(El 3; tres)


Verde es su cuerpoy verde su cara. Con grandes ojos, alegre salta.
(La rana)




Trabalenguas





Poquito a poquito,
Copete empaqueta,
poquitas copitas,
en este paquete.













Pepe peina pocos pelos
pero peina peluqueros,
peina peine Pirámide
pero pocos pelos peina.












Como poco coco como,
poco coco compro.















Pancha plancha con cuatro planchas.
¿Con cuantas planchas Pancha plancha?









Me trajo Tajo tres trajes, tres trajes me trajo Tajo.
Poesías













La escuela del mar







A la rueda, rueda
de la caracola
duermen los cangrejos
y ríen las olas.
Los peces chiquitos,
juegan en la arena.
Se quedan dormidos
junto a las ballenas.
Los peces despiertan,
saltan por las rocas,
burbujas de risas,
hacen en el agua
sus palabras cortas.
Cantan, sueñan, bailan
y con sus manitas
mecen en sus cunas
a las estrellitas.
Al acuario-escuela,
van los pececitos.
Pompas de colores
entre sus libritos
a la rueda, rueda
vamos a soñar
que pronto, mamita,
nos vendrá a buscar.






















El baile de la mariposa







Revolotea con su grácil silueta,
coloreando piruetas,
como si fuera una dama de cristal,
y de puntillas, a su flor hace cosquillas
y su danza es una estela de coral.
Su sinfonía es tejer la melodía de un vals,
y su cabeza, pizpireta y regordeta ,
hace cucos y sonríe al pasar,
ladeando sus alitas, dibujando por el cielo
figuritas de sal.
Vuelta y vuelta, se le escapan los sonidos al danzar,
y montada en una clave de sol gira al compás.
y se deja guiar por el pentagrama
hasta que termina al fin su dulce tonada.
Ya la noche se ha dormido en su regazo
y comienza la aventura de soñar,
con sus alas escondidas esperando la mañana,
para comenzar la dicha de bailar.








Dando dos saltitos

Y un pasito atrás
hoy nos colocamos
siguiendo el compás.
Con mis piececitos
me colocaré
y con voz suave
mi nombre diré.
Sin llantos ni gritos
vamos a jugar,
cuando hable la profe
todos a escuchar.
A veces me enfado
con mis amiguitos
no quiero hacer nada
quiero estar solito.
Pero ellos me abrazan
y me hacen reir
estoy muy contento
de venir aquí.
Ya se ha hecho muy tarde
nos vamos a casa
adiós a la escuela
siempre hasta mañana.
Con nuestras manitas
lanzamos un beso
y el más vergonzoso
se escapa corriendo.














La mariposa




¿Qué hace una mariposa
volando? es que el campo
está mirando.












Un tren de números



Un tren de juguete
subido a los raíles,
viaja por el mundo
como" corre ve y dile".
La máquina resopla
echando anillos de humo,
arrastra diez vagones
desde el cero y el uno...
El cero es un rosquillo
que dice "cómeme,"
si tu no te lo comes
yo lo voy a coger.
El uno es un soldado
con una gran nariz,
parece resfriado,
¡amén! ¡Jesús! ¡hachís!.
El dos es un patito
nadando en una charca,
persigue a mamá pata
que se le escapa.
El tres es un gusano
que trabaja en el circo,
baila sobre su cola
intentando dar un brinco.
El cuatro es una silla
que han puesto boca abajo,
si tú quieres sentarte
te va a costar trabajo.
El cinco es un policía
un poquito barrigón,
lleva puesta una gran gorra
para que no le dé el sol.
El seis es una guinda
toda vestida de rojo,
con un rabito muy largo
de donde yo la cojo.
El siete es un camino
que no tiene salida,
es coche gira y gira
y se aburre enseguida.
El ocho son las gafas
de la abuelita Lulú,
las ha dejado olvidadas,
¿se las devuelves tu?.
El nueve es un globito
que se ha comprado Juan,
y como lo ha perdido,
llora y llama a su mamá.

Sección 2






Recursos para matemática






Cuentos









Contando bajo la lluvia







Había llovido durante toda la noche y aún continuaba.
El jardín estaba lleno de charquitos y Marta miraba por la ventana, esperando que las gotitas se cansaran y dejaran de llover para ir a jugar.
Pero la lluvia no paraba.


Marta, entonces, se puso las botas de goma, el impermeable y, con el paraguas de colores nuevo sobre su cabeza, abrió la puerta y salió.

¡Que gusto daba caminar bajo la lluvia
Y saltar sobre los charcos en el jardín
Sin mojarse.

Pero Marta no era la única
Que jugaba bajo la lluvia.




Al lado del charco
Mas grande y sosteniendo un palito
Como micrófono,
Cantaba un grillo.



A un costado, entre varias piedras,
Dos tortugas asomaban sus cabezas,
mientras tres
Ratones se salpicaban
y se llenaban de barro y agua
En otro charquito.



Cuatro mariposas habían hecho una ronda
Y abrían sus alas, como si fueran paraguas,
para protegerse de la lluvia.







Escondidos entre las ramas del pino,
Cinco pajaritos observaban
los movimientos del jardín.



Los más divertidos eran seis sapos
que hacían una fila y, croando, saltaban
Uno por encima de otro
y aterrizaban felices dentro de los charcos.



Muy cerca y dándose espumosos baños,
habían siete caracoles, que,
después, se secaban con los pétalos de rosa
que la lluvia había hecho caer.



Marta miraba y descubría a cada paso
cosas asombrosas, y entre ellas
contó ocho lombrices
que salían de la tierra
sacudiéndose la cabeza.



El jazmín se veía diferente
y era porque nueve chinitas
posadas en las flores
jugaban a la mancha-jazmín.

Lo más sorprendente era ver trabajar a las hormigas.
La lluvia no las detenía.
Marta contó hasta diez en total,
que iban camino del hormiguero
llevando en sus espaldas palitos, hojas y miguitas.

Cada vez llovía más fuerte. La niña entró en su casa corriendo, todavía fascinada con las maravillas que había descubierto en el jardín aquella tarde y se puso a escribir una carta a su mejor amiga, que ahora vivía en Colombia, que no sólo había aprendido a escribir, sino que ya sabía contar.










Juanito aprende los colores




Manolo, el papá de Juanito, era el mejor pintor del lugar. Ordenado, paciente y muy cuidadoso, llevaba en su camioneta, rodillos, pinceles, cubos, cepillos espátulas, papel de pintor y todo lo necesario para hacer bien su trabajo.
Muchas veces lo habían contratado para pintar casas, pisos, una iglesia, la vahada de la farmacia, la comisaría y el tobogán y los columpios del parque.
A Juanito le encantaba acompañar a su papá a pintar.
Aunque casi nunca podía, porque había que ir al colegio a aprender muchas cosas, y luego había que estudiar y jugar con los amigos.
Esta vez, la propuesta era encantadora y Juanito estaba de vacaciones. Su papá debía pintar los vagones de un tren infantil que corría las calles del lugar, con una consigna muy especial: “todos los vagones tenían que ser pintados de colores diferentes”.
Manolo le dijo a Juanito: “tu serás el encargado de elegir el color de cada vagón”.
Hasta aquí todo bien, el único inconveniente era que Juanito no sabia los colores, aunque su papá
pensó que esta seria una maravillosa oportunidad para que los aprendiera. El papá, con el pincel grande, y Juanito, con el pequeño, pusieron manos a la obra.
Los dos tenían delantales para proteger sus ropas y gorritos hechos


con papel de periódico para proteger el pelo.
Contentísimo, Juanito trajo la primera lata de pintura de color rojo. Al día siguiente continuaron con el color amarillo.
El próximo vagón lo pintaron de color azul.
El siguiente de color verde. Otro, de color violeta, y continuaron con el color café. Siguieron con el color naranja, otro vagón lo pintaron de color rosa, uno celeste y el ultimo, de color gris.
La locomotora quedó reluciente. La pintaron con los colores blanco y negro.
¿Y les parece que Juanito habrá aprendido los colores?
Si, porque Manolo su papá, con mucha paciencia y amor, cada vez que destapaban una nueva lata de color, le decía lo siguiente:
“Pintemos de color rojo este vagón, poniéndole el brillo de nuestro corazón”.